ChatGPT para tu negocio
La guía para quien no ha usado la IA en su vida
Cómo usar esta guía
No hace falta que sepas nada. Ni de informática, ni de IA, ni de inglés. Si sabes escribir un wasap, ya tienes el nivel.
Léela en orden la primera vez. Las tres primeras partes son cortas y te dan el contexto; la cuarta es la que vas a volver a abrir, porque son diez tareas de negocio con el texto ya escrito para que lo copies.
- Parte 1. Qué es esto y cómo se abre la cuenta.
- Parte 2. Cómo se le habla para que salga bien a la primera.
- Parte 3. Diez cosas que puedes hacer esta misma semana.
- Parte 4. Lo que hace mal y lo que no debes contarle.
- Parte 5. Un plan de siete días y una chuleta.
Los recuadros grises son texto para copiar. Lo que va [entre corchetes] lo cambias por lo tuyo.
Qué es ChatGPT, en cristiano
ChatGPT es un programa que escribe. Le pides algo en español normal, escribiéndolo en una caja de texto, y te contesta con un texto. Ya está. No hay más misterio.
La comparación que mejor funciona: imagina un becario que ha leído medio internet, escribe rapidísimo, no se cansa nunca y trabaja por ocho euros al mes. Y ahora la otra mitad de la comparación, que es la importante: ese becario acaba de llegar, no conoce tu negocio y, cuando no sabe algo, se lo inventa con una seguridad pasmosa.
Todo lo que viene después de esta página sale de ahí: darle contexto porque no lo tiene, y comprobar lo que dice porque a veces miente sin querer.
Y qué no es
Media hora de frustración se ahorra sabiendo lo que no vas a encontrar aquí.
- No es Google. No busca, redacta. Puede consultar internet si se lo pides, pero su oficio es escribir, no encontrar.
- No sabe nada de tu negocio. No ve tu agenda, ni tu stock, ni tus facturas, ni lo que hablaste con él la semana pasada en otra conversación.
- No hace gestiones. No llama a nadie, no manda correos por su cuenta, no compra ni reserva nada.
- No es una calculadora fiable. Con números tropieza. Para cuentas, la hoja de cálculo de siempre.
- No sustituye a tu asesoría. Ni a tu abogado, ni a tu médico, ni a tu gestor.
Lo que sí es: la herramienta más rápida que existe hoy para pasar de «tengo que escribir esto» a «ya está escrito».
Abrir la cuenta, paso a paso
- Entra en chatgpt.com desde el navegador. En el móvil, busca «ChatGPT» en la tienda de aplicaciones; la oficial es la de OpenAI.
- Pulsa Registrarse. Puedes usar tu correo o entrar directamente con la cuenta de Google, que es lo más rápido.
- Confirma el correo que te llega. Si no aparece, mira en la carpeta de correo no deseado.
- Te pedirá tu nombre y tu fecha de nacimiento. Nada más.
- Ya estás dentro. Escribe «hola» en la caja de abajo y dale a enviar para comprobar que funciona.
Para el plan gratuito no hace falta tarjeta. Si alguna web te la pide para «probar ChatGPT gratis», no es la web de ChatGPT.
¿Gratis o de pago?
Gratis. Al menos durante las dos primeras semanas, y probablemente durante bastante más.
El plan gratuito da para todo lo que hay en esta guía: escribir, resumir, traducir, dar ideas. El tope que notarás es que en un rato de uso intenso te pide esperar un poco.
Los planes de pago arrancan alrededor de los 8 € al mes y lo que compras es sobre todo cantidad: más mensajes seguidos, respuestas algo mejores, subir archivos con más soltura y generar imágenes sin cortapisas.
Los precios cambian cada pocos meses. El bueno es el que veas en chatgpt.com el día que pagues, no el de esta página.
La regla: paga el día que te moleste el límite. Ni antes.
La pantalla, en treinta segundos
- La caja de abajo. Aquí escribes. Enter envía; si quieres bajar de línea sin enviar, Mayúsculas + Enter.
- La columna de la izquierda. Tus conversaciones antiguas. Se pueden renombrar y borrar.
- El botón de chat nuevo. Arriba del todo. Abre una conversación en blanco.
- El clip. Para subirle un archivo: un PDF, una foto, una hoja de cálculo.
La idea que más rendimiento da desde el primer día: cada conversación es una carpeta y tiene memoria de sí misma. Dentro de la misma conversación se acuerda de lo que le has contado antes; en una conversación nueva, no.
Así que abre una conversación por tema —«Reseñas», «Presupuestos», «Redes»— y vuelve siempre a la misma. La segunda vez ya sabe cómo hablas.
La receta de los cuatro ingredientes
El 90% de las respuestas malas vienen de peticiones cortas. Una petición que funciona lleva cuatro cosas:
- Quién eres. «Tengo una peluquería de barrio en Valencia, con dos empleadas.»
- Qué quieres exactamente. «Escríbeme la respuesta a esta reseña de una estrella.»
- Para quién y en qué tono. «Para publicarla en Google, cercana pero seria, sin peloteo.»
- Formato y longitud. «Máximo cuatro líneas. Dame tres versiones distintas.»
Cuesta veinte segundos más de escribir y te ahorra cinco intentos.
Truco: pídele siempre tres versiones. Es gratis, y elegir entre tres es mucho más fácil que corregir una.
La misma petición, dos resultados
«Escríbeme un texto para mi peluquería.»
Sale un texto genérico, con palabras como «excelencia» y «pasión», que sirve para cualquier peluquería del mundo y por lo tanto para ninguna.
Los cuatro ingredientes puestos en una sola petición, como la del recuadro de abajo. Sale algo que ya suena a tu negocio y que solo tienes que retocar.
Tengo una peluquería de barrio en [ciudad], llevamos [años] años y somos [número] personas. Lo que nos diferencia es [dos cosas concretas]. Escríbeme el texto de presentación para la página de inicio de mi web. Que hable de tú, cercano pero sin cursilerías, sin las palabras «pasión» ni «excelencia». Máximo 80 palabras. Dame tres versiones distintas.
Los cinco errores del principiante
- Pedir sin contexto. Ya lo hemos visto. Es el error madre del que salen los demás.
- Quedarse con la primera respuesta. Es un borrador, no un resultado. «Más corto», «menos formal», «quita la última frase» son órdenes válidas.
- Abrir chat nuevo cada vez. Pierdes todo el contexto que le habías dado.
- Copiar y pegar sin leer. Se nota muchísimo, y el día que se invente un dato lo habrás publicado tú.
- Pedirle que sea creativo sin darle límites. Sin límites se pone grandilocuente. Los límites («80 palabras», «sin adjetivos», «como se lo contarías a un vecino») son lo que hace que suene bien.
Diez cosas que puedes hacer esta semana
Aquí empieza la parte que vas a usar. Diez tareas de negocio pequeño, cada una con su texto listo para copiar. Cambia lo que va entre corchetes y envíalo.
- Contestar una reseña mala
- Escribir la descripción de un producto o un servicio
- Preparar un presupuesto
- Resumir una reunión o una nota de voz
- Escribir el correo incómodo
- Una semana de publicaciones para redes
- Atender a un cliente extranjero
- Entender un documento largo
- Montar una promoción
- Ordenar una lista o unos datos
1. Contestar una reseña mala
La tarea perfecta para empezar: te da rabia, la escribirías mal en caliente, y una respuesta serena vale oro porque la leen los siguientes cien clientes, no el que se quejó.
Soy [tipo de negocio] en [ciudad]. Este cliente me ha dejado esta reseña de [número] estrellas en Google:
«[pega aquí la reseña]»
[Cuéntale en dos líneas lo que pasó de verdad.] Escríbeme la respuesta pública. Educada, sin discutir, sin excusas largas y sin sonar a plantilla de empresa. Que reconozca lo que sea cierto y ofrezca arreglarlo por privado. Máximo cinco líneas. Dame tres versiones: una más seca, una más cercana y una intermedia.
Espera a mañana para publicarla. La respuesta la escribe él, pero el momento lo eliges tú.
2. La descripción de un producto
Sirve igual para una ficha de tienda online, para la carta de un bar o para explicar un servicio en la web.
Vendo [producto o servicio]. Detalles: [material, tamaño, duración, qué incluye, precio]. Lo compra sobre todo [tipo de cliente] y lo que más valora es [lo que sea]. Escríbeme la descripción para [la ficha de la tienda / la carta / la web]. Concreta, sin adjetivos vacíos, que se entienda en cinco segundos. Entre 40 y 60 palabras. Dame tres versiones.
Si tienes veinte productos, pégale los veinte de golpe en una lista y pídele que haga la misma descripción para cada uno. Tarda lo mismo.
3. Preparar un presupuesto
Ojo con esto: los números los pones tú. Él ordena, redacta y explica; calcular no es lo suyo.
Soy [oficio] y tengo que mandar un presupuesto a [tipo de cliente]. El trabajo es: [descríbelo]. Las partidas y sus precios son: [lista con importes]. Plazo: [X]. Forma de pago: [X]. Escríbeme el presupuesto completo, con una introducción de tres líneas explicando qué se va a hacer, las partidas bien ordenadas, y un cierre con condiciones y validez de la oferta. Profesional pero sin lenguaje de abogado.
Repasa la suma antes de enviarlo. Siempre.
4. Resumir una reunión
Grabas la reunión o la visita con la grabadora del móvil, la pasas a texto con una herramienta como Notta, y le das el texto a ChatGPT. También vale pegarle tus notas a mano, aunque estén desordenadas.
Te pego la transcripción de una reunión con [cliente o proveedor]. Sácame tres cosas, por separado y en listas cortas: 1) los acuerdos a los que se llegó, 2) las tareas pendientes, quién las hace y para cuándo, 3) los temas que quedaron en el aire. No añadas nada que no esté en el texto.
[pega aquí la transcripción]
La última frase es la clave: «no añadas nada que no esté en el texto». Sin ella se pone a rellenar huecos por su cuenta.
5. El correo incómodo
El que llevas tres días sin escribir: reclamar un impago, avisar de un retraso, decir que no, subir los precios.
Tengo que escribir un correo a [quién] para [decirle qué]. El contexto es: [cuéntalo tal cual, sin filtrar]. Nuestra relación es [buena / tirante / es cliente desde hace años]. Quiero conseguir [el objetivo] sin [lo que quieres evitar: perderlo, quedar de tonto, entrar en discusión]. Escríbelo claro y breve, máximo diez líneas, sin rodeos pero sin sonar borde. Dame dos versiones: una más suave y otra más firme.
Para subir precios, añade: «que explique el motivo en una sola frase y no pida perdón».
6. Una semana de publicaciones
El problema de las redes casi nunca es escribir: es no saber qué poner. Esto lo resuelve en un rato al mes.
Soy [negocio] en [ciudad]. Mis clientes son [descríbelos]. Esta semana quiero contar: [dos o tres cosas que estén pasando: una novedad, una oferta, algo de la temporada]. Prepárame siete publicaciones para [Instagram / Facebook], una por día. De cada una dime: el texto (máximo 40 palabras, de tú, sin frases de coach), qué foto haría falta, y tres hashtags que use gente de [ciudad]. Que no se parezcan entre sí.
Guarda esta conversación. El mes que viene solo tienes que escribirle qué hay de nuevo.
7. El cliente extranjero
Traduce mucho mejor que los traductores de siempre porque entiende el contexto, no solo las palabras.
Te pego un correo que me ha llegado en [idioma]. Hazme dos cosas: primero tradúcemelo al español y dime en una línea qué me está pidiendo exactamente. Después, escríbeme la respuesta en [idioma], [formal / cercana], diciéndole que [lo que quieras contestar]. Debajo, ponme también la respuesta traducida al español para que la revise.
[pega aquí el correo]
Lo de pedir la traducción de vuelta es importante: así no mandas nada que no hayas entendido.
8. Entender un documento largo
Un contrato, un pliego, las bases de una subvención, la normativa nueva de tu sector. Súbelo con el clip o pega el texto.
Te subo [qué es]. Soy [tu situación: autónomo del sector X, empresa de N empleados]. Explícame en lenguaje llano: 1) de qué va, en cinco líneas, 2) qué me obliga a hacer a mí en concreto, 3) los plazos y las fechas, 4) lo que me puede salir caro si no me entero. Si algo es ambiguo, dilo en vez de interpretarlo.
Para documentos que importan de verdad, esto es un primer filtro para saber por dónde van los tiros, no un dictamen. Lo serio, a tu asesoría.
9. Montar una promoción
Aquí se le pide lo que peor se nos da a casi todos: tener veinte ideas para poder tirar dieciocho.
Soy [negocio] en [ciudad]. [Cuenta la situación: se acerca la vuelta al cole, tengo stock parado de X, los martes no entra nadie.] Dame diez ideas de promoción distintas entre sí, pensadas para un negocio pequeño con poco presupuesto. De cada una: en qué consiste en una frase, qué me cuesta más o menos, y qué tendría que preparar. Nada que necesite una aplicación ni un desarrollo a medida.
De diez ideas, dos suelen valer. Con eso ya has ganado la tarde.
10. Ordenar una lista
Tienes 300 filas pegadas de cualquier manera, con mayúsculas raras, teléfonos con formatos distintos y provincias mal escritas.
Te pego una lista de [qué son] tal y como la tengo. Devuélvemela en una tabla ordenada con estas columnas: [nombre, teléfono, ciudad, lo que sea]. Arregla las mayúsculas, deja todos los teléfonos con el mismo formato y márcame aparte las filas que estén repetidas o incompletas. No inventes ningún dato que falte: si no está, déjalo vacío.
[pega aquí la lista]
«No inventes ningún dato que falte» no es opcional. Sin esa frase te rellena los huecos.
Se inventa cosas. Y con mucho aplomo
Esto no es un fallo que vayan a arreglar el mes que viene: es cómo funciona por dentro. El programa no sabe si algo es verdad, sabe qué palabra suele ir detrás de cuál. Casi siempre acierta. Cuando no, se inventa el dato con el mismo tono seguro que cuando acierta, y ahí está el peligro.
Lo que nunca se da por bueno sin comprobarlo en la fuente:
- Plazos, fechas límite y requisitos de una ayuda o una subvención.
- Artículos de ley, importes de multas, obligaciones fiscales.
- Precios y condiciones de otras empresas.
- Datos y estadísticas que vayas a publicar.
- Cualquier cosa que lleve el nombre de una persona real.
Para lo que tiene consecuencias, usa herramientas que enseñan de dónde sacan cada dato, como Perplexity o NotebookLM.
Qué no le cuentes nunca
Todo lo que escribes sale de tu ordenador y llega a un servidor de la empresa que hace ChatGPT. En términos de RGPD es un proveedor más, igual que tu programa de facturación. Y como con cualquier proveedor, tú sigues siendo el responsable de los datos de tus clientes.
La norma práctica, sin necesidad de leerse el reglamento entero:
- Nada de nombres y apellidos, DNI, direcciones, teléfonos ni correos de clientes.
- Nada de datos de salud, de menores ni bancarios. Estos, jamás.
- Anonimiza antes de pedir ayuda: «un cliente» en lugar de «Marta Ruiz».
- En Configuración puedes desactivar que usen tus conversaciones para entrenar. Hazlo el primer día.
Si vas a tratar datos personales con IA de forma habitual, coméntalo con tu asesoría. Esta guía no es asesoramiento legal.
Cuándo es mejor no usarlo
- Cuando el dato tiene que ser exacto y no vas a comprobarlo. Mejor buscarlo tú.
- Cuando la decisión es legal, fiscal o médica. Puede ayudarte a entender el terreno; no a decidir.
- Cuando el texto tiene que sonar exactamente a ti y no tienes cinco minutos para repasarlo. Un correo tibio hace más daño que un correo tardío.
- Cuando hay que hacer cuentas. La hoja de cálculo no se equivoca.
- Cuando lo que hace falta es una conversación. Hay clientes que se arreglan con una llamada de dos minutos, no con el correo perfecto.
Saber cuándo apagarlo es parte de saber usarlo.
Tus primeros siete días
- Día 1. Abre la cuenta y desactiva el entrenamiento con tus datos. Diez minutos.
- Día 2. Contesta una reseña, aunque sea antigua. Con el texto de la página 12.
- Día 3. Escribe el correo que llevas días evitando.
- Día 4. Coge la descripción peor escrita de tu web o tu carta y rehazla.
- Día 5. Prepara las publicaciones de la semana que viene de una sentada.
- Día 6. Resume el documento largo que tienes ahí sin leer.
- Día 7. Mira cuánto has tardado en total y decide si te compensa pagar.
Una tarea al día, quince minutos. Al séptimo día ya no estarás aprendiendo IA: estarás trabajando con ella.
La chuleta, para dejarla a mano
La plantilla que sirve para todo:
Soy [quién soy y a qué me dedico]. Quiero [qué necesito exactamente]. Es para [quién lo va a leer], en un tono [cómo]. Hazlo en [formato] y que no pase de [longitud]. Dame tres versiones.
Y las tres reglas:
- Contexto antes que petición. Siempre.
- La primera respuesta es un borrador. Pide otra.
- Si el dato tiene consecuencias, compruébalo en la fuente.
¿Y ahora? Arma tu plan de IA en dos minutos y mira qué otras herramientas encajan con tu negocio. Los enlaces están justo debajo de esta guía.