Le Chat, la alternativa europea
IA francesa para quien mira dónde acaban sus datos
Cómo usar esta guía
Le Chat es el asistente de Mistral AI, una empresa francesa. Hace prácticamente lo mismo que ChatGPT y compañía: escribe, resume, traduce y ordena.
La razón para mirarlo no es que haga algo distinto, sino de dónde es. Si te preocupa dónde acaban los datos de tus clientes, esta guía es para ti.
- Parte 1. Qué es, cómo se abre la cuenta y qué hay de cierto en lo del RGPD.
- Parte 2. Cómo se le pide para que salga algo aprovechable.
- Parte 3. Cuatro tareas resueltas, con el texto listo para copiar.
- Parte 4. Qué no contarle y una chuleta.
Los recuadros grises son texto para copiar. Lo que va [entre corchetes] lo cambias por lo tuyo.
Qué es Le Chat y de quién es
Le Chat se usa en chat.mistral.ai, desde el navegador o el móvil. Le escribes en español normal y te contesta. Ni truco ni misterio.
Lo hace Mistral AI, una empresa con sede en París. Es la referencia europea en esto, y por eso aparece en la conversación cada vez que alguien pregunta si hay algo que no sea estadounidense.
Lo que sabe hacer es lo esperable: redactar, resumir, traducir, ordenar listas, leer documentos que le subas y buscar en internet.
Habla español perfectamente. Que la empresa sea francesa no significa que tengas que escribirle en francés.
Abrir la cuenta y qué plan
- Entra en chat.mistral.ai. En el móvil busca «Le Chat» en la tienda de aplicaciones.
- Regístrate con tu correo o con una cuenta de Google.
- Confirma el correo. Si no llega, mira en correo no deseado.
- Entra en Configuración y revisa el apartado de privacidad y datos antes de escribir nada serio.
Hay plan gratuito y hay plan de pago. El gratuito da de sobra para todo lo de esta guía; el de pago sube los límites de uso.
No pongo el precio: cambia. El bueno es el que veas en su web el día que pagues.
Lo del RGPD, sin humo
Aquí es donde hay que tener cuidado, porque se dicen muchas medias verdades.
Lo que sí es cierto: es una empresa europea, sujeta a la normativa europea, y con eso te ahorras la discusión sobre transferencias de datos fuera de la UE, que es lo que complica los informes de cumplimiento.
Lo que no es cierto: que por usarla ya cumplas. Tú sigues siendo el responsable de los datos de tus clientes, uses la herramienta que uses. Si subes una lista de nombres y DNI, el problema es tuyo aunque el servidor esté en Francia.
Elegir proveedor europeo simplifica el papeleo. No sustituye a anonimizar antes de escribir.
Qué hace bien y qué hace peor
Para que decidas con criterio, y no por bandera:
- Bien: va rápido, escribe buen español, el plan gratuito es holgado y la interfaz no tiene ruido.
- Bien: traduce con soltura entre idiomas europeos, que para vender fuera es justo lo que hace falta.
- Peor: con documentos muy largos y enrevesados, los modelos más grandes siguen sacándole ventaja.
- Peor: en temas muy de nicho se queda corto antes.
La conclusión práctica: para el trabajo diario de un negocio pequeño cumple de sobra. Para un pliego de ochenta páginas, tira de otra.
La receta de los cuatro ingredientes
Es la misma que en cualquier otra. Sin contexto sale un texto de folleto:
- Quién eres. «Tengo una [negocio] en [ciudad], somos [N].»
- Qué quieres exactamente. Una tarea, no un tema.
- Para quién y en qué tono. «Para un cliente de años, cercano y sin peloteo.»
- Formato y longitud. «Máximo seis líneas. Dame tres versiones.»
Truco que vale para todas: pide siempre tres versiones. Elegir entre tres es más rápido que corregir una.
La misma petición, dos resultados
«Escríbeme un texto para mi tienda.»
Sale algo que serviría para cualquier tienda del mundo y por lo tanto para ninguna.
Los cuatro ingredientes juntos. Sale algo que ya suena a tu negocio.
Tengo [qué negocio] en [ciudad], llevamos [años] y somos [N] personas. Lo que nos diferencia es [dos cosas concretas]. Escríbeme [qué texto] para [dónde va]. De tú, cercano pero sin cursilerías. Máximo [N] palabras. Dame tres versiones distintas.
Los cinco errores del principiante
- Pedir sin contexto. El error madre del que salen todos los demás.
- Quedarse con la primera respuesta. Es un borrador. «Más corto», «menos formal», «quita la última frase» son órdenes válidas.
- Abrir conversación nueva cada vez. Pierdes todo el contexto que le habías dado.
- Copiar y pegar sin leer. Se nota, y el día que se invente un dato lo firmas tú.
- Pegar datos de clientes. Que sea europea no te exime. Anonimiza siempre.
Cuatro cosas para esta semana
Aquí empieza la parte que vas a usar. Cuatro tareas de negocio pequeño, cada una con su texto listo para copiar.
- El correo incómodo
- Vender fuera: traducir y contestar
- Resumir un documento
- Ordenar una lista de datos
Si vienes del curso de ChatGPT, todos los prompts de allí funcionan aquí igual. La receta no cambia entre herramientas.
1. El correo incómodo
Reclamar un impago, avisar de un retraso, decir que no, subir precios.
Tengo que escribir a [quién] para [decirle qué]. El contexto es: [cuéntalo tal cual, sin nombres reales]. Nuestra relación es [buena / tirante / lleva años conmigo]. Quiero conseguir [el objetivo] sin [lo que quieres evitar]. Escríbelo claro y breve, máximo diez líneas, de tú, sin rodeos pero sin sonar borde. Dame dos versiones: una más suave y otra más firme.
Fíjate en «sin nombres reales». Es la única diferencia respecto a como lo escribirías tú.
2. Vender fuera
Aquí es donde más brilla: traducir entre idiomas europeos con el contexto puesto, no palabra a palabra.
Te pego un correo en [idioma]. Hazme dos cosas: primero tradúcemelo al español y dime en una línea qué me pide exactamente. Después escribe la respuesta en [idioma], [formal / cercana], diciendo que [lo que quieras contestar]. Debajo ponme la respuesta traducida al español para que la revise.
Lo de la traducción de vuelta no es opcional: así no mandas nada que no hayas entendido.
3. Resumir un documento
Con el clip le subes un archivo. Para documentos de tamaño normal cumple bien.
Te subo [qué es]. Soy [tu situación]. Explícame en lenguaje llano: 1) de qué va, en cinco líneas; 2) qué me obliga a hacer a mí en concreto; 3) plazos y fechas; 4) qué me puede salir caro. Cita la parte del documento de donde sale cada punto. Si algo es ambiguo, dilo en vez de interpretarlo.
Para pliegos y normativa muy larga, el curso de Claude va más a fondo en esto.
4. Ordenar una lista
Trescientas filas pegadas de cualquier manera, con mayúsculas raras y teléfonos en cinco formatos.
Te pego una lista de [qué son] tal y como la tengo, ya sin nombres reales. Devuélvemela en una tabla ordenada con estas columnas: [las que necesites]. Arregla las mayúsculas, deja todos los teléfonos con el mismo formato y márcame aparte las filas repetidas o incompletas. No inventes ningún dato que falte: si no está, déjalo vacío.
«No inventes ningún dato que falte» no es opcional. Sin esa frase te rellena los huecos.
Qué no le cuentes nunca
Que el servidor esté en Europa cambia el papeleo, no tus obligaciones. La norma práctica es la misma que con cualquier otra:
- Nada de nombres y apellidos, DNI, direcciones, teléfonos ni correos de clientes.
- Nada de datos de salud, de menores ni bancarios. Estos, jamás.
- Anonimiza antes de pedir ayuda: «un cliente» en lugar del nombre.
- Revisa en Configuración qué se hace con tus conversaciones y decídelo tú.
Si tratas datos personales con IA de forma habitual, coméntalo con tu asesoría. Esta guía no es asesoramiento legal.
La chuleta, para dejarla a mano
La plantilla que sirve para todo:
Soy [quién soy y a qué me dedico]. Quiero [qué necesito exactamente]. Es para [quién lo va a leer], en un tono [cómo]. Hazlo en [formato] y que no pase de [longitud]. Dame tres versiones. Sin nombres reales.
Y las tres reglas:
- Contexto antes que petición. Siempre.
- La primera respuesta es un borrador. Pide otra.
- Proveedor europeo o no, los datos de tus clientes se anonimizan.