Curso de Make gratis, en español y sin registro. Veinte páginas para automatizar el negocio sin programar: que el formulario de la web te llegue por WhatsApp, que el recordatorio de cobro salga solo, que las facturas se guarden en su carpeta. Cinco escenarios resueltos, con lo que hay que pulsar en cada paso y lo que cabe en el plan gratuito.
Automatizar con Make
Que las cosas pasen solas mientras tú trabajas
Cómo usar esta guía
Empiezo por lo más honesto que puedo decir de este curso: Make no es una IA. Es una herramienta de automatización, y la IA se le mete dentro como una pieza más.
Está en este catálogo porque es lo que convierte a las demás en algo que trabaja solo, sin que tú abras nada.
- Parte 1. Qué es, las tres palabras que hay que entender y qué hace peor.
- Parte 2. Tu primer automatismo y cómo probarlo sin romper nada.
- Parte 3. Cuatro automatismos de negocio pequeño.
- Parte 4 y 5. Cómo meterle IA, cuánto cuesta de verdad y qué no automatizar.
Este es el curso más técnico del catálogo. No hay que programar, pero sí tener paciencia una tarde.
Qué es Make y qué no es
Make se usa en make.com y sirve para una cosa: que cuando pase A, ocurra B, sin que tú estés delante.
Cuando llega un formulario de tu web, que se cree la ficha del cliente y te llegue un aviso al móvil. Cuando alguien reserva, que se apunte en el calendario y se le mande un recordatorio el día antes.
Lo montas arrastrando bloques y uniéndolos con una línea. No se escribe código.
Lo que no es: no piensa, no decide y no arregla un proceso que ya está mal. Automatiza lo que tú le digas, exactamente como se lo digas.
Las tres palabras
Con estas tres entiendes el 90% de lo que verás en pantalla:
- Escenario. Un automatismo completo. «Formulario de la web a hoja de cálculo» es un escenario.
- Módulo. Cada bloque del escenario. El primero es el disparador —lo que lo pone en marcha— y los demás son las acciones.
- Operación. Cada vez que un módulo hace algo. Es la unidad con la que se cuenta el gasto, y de esto va la página 17.
Un escenario de cuatro módulos que se dispara treinta veces al mes consume unas ciento veinte operaciones.
Interioriza «operación» desde el principio. Es lo que decide si esto te sale gratis o no.
Abrir la cuenta
- Entra en make.com y regístrate. Elige el centro de datos europeo si te lo ofrece.
- Verás el panel de escenarios, vacío. Es normal.
- Antes de montar nada, entra en la sección de conexiones y conecta las aplicaciones que ya usas: tu correo, tu hoja de cálculo, tu almacenamiento.
El plan gratuito da un número fijo de operaciones al mes y unos pocos escenarios activos. Para dos o tres automatismos pequeños cumple.
No pongo cifras de operaciones ni precios: cambian. Míralo en su web el día que te haga falta.
Lo que Make hace peor
- La curva de entrada. La primera tarde es frustrante. La segunda ya no.
- Los errores se multiplican. Si está mal, se equivoca doscientas veces sin quejarse. Un humano se habría dado cuenta a la tercera.
- Depende de terceros. Si la aplicación del otro lado cambia algo, tu escenario se rompe y no te enteras hasta que alguien reclama.
- Las operaciones vuelan. Un escenario mal montado que se consulta cada quince minutos se come el plan gratuito en días.
La regla de oro: automatiza solo lo que ya haces bien a mano. Automatizar un desastre da un desastre más rápido.
Tu primer escenario
El más útil y el más fácil: que el formulario de tu web acabe en una hoja de cálculo y te avise.
- Crea un escenario nuevo y añade el primer módulo: tu formulario o tu correo, según cómo te lleguen ahora.
- Añade un segundo módulo: añadir fila a una hoja de cálculo.
- Une los campos: nombre con nombre, teléfono con teléfono. Esto es la parte laboriosa y es toda la magia.
- Añade un tercer módulo: enviarte un correo o un mensaje.
- Ponle nombre al escenario y guárdalo. No lo actives todavía.
El paso 3 es donde se tarda. Ten a mano cómo se llaman tus columnas antes de empezar.
Probar sin romper nada
Esta página es la que separa a quien automatiza de quien la lía.
- Ejecuta una vez a mano, con el botón de prueba. Verás pasar los datos módulo a módulo.
- Prueba con datos falsos. Rellena tu propio formulario con «Prueba Prueba» y tu correo.
- Comprueba el destino. Abre la hoja y mira que la fila esté bien puesta, no descolocada una columna.
- Solo entonces, actívalo. Y déjalo una semana vigilado.
Nunca estrenes un escenario que escriba a clientes reales. Primero a ti mismo, siempre.
Los cinco errores del principiante
- Activarlo sin probarlo. El error caro. Se manda solo, y a todos.
- Automatizar algo que haces mal. Arregla el proceso primero, automatiza después.
- Consultar cada minuto. Cada consulta gasta operación. Cada quince minutos suele sobrar.
- No poner aviso de error. Si se rompe y nadie te avisa, te enteras por un cliente enfadado.
- Montar un escenario gigante. Tres escenarios pequeños se arreglan; uno de veinte módulos, no.
Cuatro automatismos útiles
Aquí empieza la parte que vas a usar. Cuatro escenarios de negocio pequeño, en orden de dificultad.
- El formulario de la web que no se pierde
- El recordatorio de cobro
- Guardar los adjuntos que llegan
- El aviso al móvil de lo que sí importa
Monta uno. Déjalo funcionando dos semanas. Y solo entonces monta el siguiente.
1. El formulario de la web
El problema real no es que no lleguen: es que llegan al correo y se entierran bajo otros cuarenta.
El escenario: formulario → fila en la hoja → aviso a tu móvil → respuesta automática al cliente diciendo que lo has recibido.
La respuesta automática es lo que más se nota de cara al cliente: que alguien pida presupuesto un sábado y reciba un «lo tengo, te contesto el lunes» cambia la percepción.
Hola [nombre]: he recibido tu mensaje sobre [asunto]. Lo miro y te contesto [cuándo]. Si es urgente, llámame al [teléfono]. Un saludo, [tu nombre] de [negocio].
Que se note que es automática está bien. Que finja no serlo, no.
2. El recordatorio de cobro
La factura que lleva cuarenta días sin pagarse y que no reclamas porque da pereza.
El escenario: una hoja de cálculo con las facturas y sus fechas → Make la revisa una vez al día → si alguna pasa de [N] días sin marcar como cobrada, te avisa a ti con el nombre y el importe.
Fíjate en un detalle importante: te avisa a ti, no al cliente. El correo de reclamación lo escribes tú, mirando de quién se trata.
Reclamar en automático a un cliente de diez años es la forma más rápida de perderlo. La decisión sigue siendo humana.
3. Guardar los adjuntos
Albaranes, facturas de proveedor y justificantes que llegan por correo y acaban buscándose en marzo.
El escenario: correo con adjunto que cumpla una condición → guardar el archivo en la carpeta del mes → apuntar una fila con remitente, fecha y nombre del archivo.
Lo que da valor es la condición. No guardes todo: filtra por remitente o por asunto, o acabarás con una carpeta llena de firmas y logotipos.
Nombra los archivos con fecha delante: 2026-09-14-proveedor.pdf. Así se ordenan solos.
4. El aviso de lo que importa
No todos los correos son iguales, pero el móvil vibra igual con todos.
El escenario: correo nuevo → filtro por remitente, por palabra clave o por importe → aviso al móvil solo si pasa el filtro.
El resultado es que puedes dejar de mirar el correo cada diez minutos, que es donde de verdad se recupera el tiempo.
Empieza con un filtro estrecho: tres remitentes importantes. Si notas que se te escapa algo, lo abres.
Meterle IA dentro
Aquí es donde este curso se junta con los demás. Make tiene módulos que llaman a una IA, así que puedes poner un paso que piensa en medio de un automatismo.
Necesitas una clave de la herramienta que uses, que se saca de su web para desarrolladores. Ojo: eso ya no es el plan gratuito de esa herramienta, se paga por uso.
Para qué compensa de verdad en un negocio pequeño:
- Clasificar lo que llega: urgente, presupuesto, publicidad.
- Resumir en una línea un mensaje largo antes de avisarte.
- Sacar datos de un texto libre y ponerlos en columnas.
Empieza sin IA. Automatiza primero lo mecánico, que es donde está el 80% del ahorro.
5. Clasificar lo que llega
El escenario: correo nuevo → módulo de IA que lo lee y lo clasifica → según la respuesta, cada cosa a su sitio.
Lee este mensaje y devuelve solo una de estas palabras, sin explicar nada: URGENTE, PRESUPUESTO, DUDA, PROVEEDOR, PUBLICIDAD. Si no encaja en ninguna, devuelve OTROS.
Mensaje: [el contenido del correo]
Lo de «devuelve solo una palabra» no es un capricho: Make necesita una respuesta limpia para poder ramificar con ella. Si contesta con un párrafo, el filtro no funciona.
Prueba la clasificación con veinte correos viejos antes de conectarla a nada.
Cuánto cuesta de verdad
El plan gratuito de Make no se agota por los escenarios, se agota por las operaciones. Y la cuenta sorprende:
- Un escenario que consulta el correo cada 15 minutos gasta unas 2.900 operaciones al mes solo en mirar, aunque no llegue nada.
- El mismo escenario cada hora gasta unas 720.
- Un escenario que solo salta cuando llega un formulario, y llegan 30 al mes, gasta 30 por el disparador más las de cada paso.
Es decir: lo caro es preguntar, no hacer. Antes de bajar la frecuencia por comodidad, piensa si de verdad necesitas enterarte en quince minutos.
Si un escenario debe reaccionar al instante, mira si la aplicación admite aviso directo en vez de consulta periódica.
Qué no automatizar nunca
- Reclamar dinero. El aviso, para ti. El mensaje, escrito por ti.
- Responder quejas. Un cliente enfadado que recibe una respuesta automática se enfada el doble.
- Cualquier cosa irreversible. Borrar, cancelar, emitir. Que prepare y que espere a que confirmes.
- Publicar sin revisar. El día que se cuele algo raro, lo habrás publicado tú.
- Lo que haces una vez al mes. No compensa ni el rato de montarlo.
La regla: automatiza lo repetitivo y sin criterio. Todo lo que necesite criterio, que te lo ponga delante y decide tú.
Qué datos le estás dando
Make es distinto de las demás herramientas del catálogo en una cosa importante: no le pegas datos, le das las llaves. Al conectarlo, le das acceso permanente a tu correo, tu almacenamiento o tu hoja de clientes.
- Conecta solo las cuentas que hagan falta, no todas «por si acaso».
- Si puedes, usa una cuenta de correo específica en vez de la tuya principal.
- Revisa cada pocos meses qué conexiones tienes activas y borra las que ya no uses.
- Si un escenario mueve datos de clientes, eso es un tratamiento de datos. Que lo sepa tu asesoría.
Esta guía no es asesoramiento legal. Con datos de clientes de por medio, pregunta.
La chuleta, para dejarla a mano
El orden que funciona:
- Elige algo que ya haces bien a mano y repites cada semana.
- Móntalo con tres módulos como mucho.
- Pruébalo contigo mismo, con datos falsos.
- Actívalo y vigílalo una semana.
- Solo entonces, el siguiente.
Y las tres reglas:
- Automatizar un desastre da un desastre más rápido.
- Lo caro son las consultas, no las acciones.
- Lo que necesita criterio, te lo pone delante. No lo envía.