Curso de DeepL gratis, en español y sin registro. Dieciséis páginas para traducir bien y vender fuera sin meter la pata: elegir el tratamiento formal o informal según el país, montar un glosario con tus términos, traducir documentos sin destrozar el formato y saber cuándo hace falta una traducción jurada y no vale ninguna herramienta.
Vender fuera con DeepL
Traducir sin que se note y sin meter la pata
Cómo usar esta guía
Si alguna vez has dejado sin contestar un correo en inglés, o has puesto tu web en otro idioma con un traductor automático y te da vergüenza mirarla, este curso es para ti.
DeepL traduce mejor que lo que estás acostumbrado. Pero traducir bien no es solo apretar un botón, y las dos páginas que marcan la diferencia son la 6 y la 7.
- Parte 1. Qué es, el plan y las tres formas de traducir.
- Parte 2. El tú y el usted, el glosario y DeepL Write.
- Parte 3. Cuatro tareas de vender fuera.
- Parte 4. Cuándo no usarlo y una chuleta.
Aviso desde ya: hay documentos que no se traducen con esto. Página 15.
Qué es y en qué se diferencia
DeepL se usa en deepl.com o con su aplicación. Pegas un texto y sale traducido. Lo hace una empresa alemana, de Colonia.
Su fama viene de que traduce especialmente bien entre idiomas europeos: inglés, francés, alemán, italiano, portugués, neerlandés. Suena a persona, no a manual de instrucciones.
Y la diferencia con pedírselo a un chat como ChatGPT o Le Chat: DeepL traduce lo que tú has escrito; el chat lo reescribe. Si quieres fidelidad, DeepL. Si quieres que redacte por ti, el chat.
Lo mejor es usar los dos: el chat escribe el mensaje y DeepL te lo traduce de vuelta para comprobar que dice lo que crees.
Abrir la cuenta y el plan
- Entra en deepl.com. Se puede traducir sin cuenta, pero merece la pena registrarse.
- Regístrate con tu correo. La cuenta gratuita da acceso al glosario y a algunas traducciones de documentos al mes.
- Instala la aplicación de escritorio si traduces a menudo: traduce lo que tengas seleccionado sin cambiar de ventana.
El plan gratuito tiene un tope de caracteres por traducción y un número limitado de documentos al mes. Para correos y fichas, sobra.
No pongo precios ni límites exactos: cambian. Míralos en su web el día que los necesites.
Las tres formas de traducir
- Texto pegado. Lo normal para correos y mensajes cortos.
- Documento completo. Le subes un Word, un PDF o una presentación y te lo devuelve traducido con el formato puesto. Esto es lo que más tiempo ahorra.
- Aplicación de escritorio. Seleccionas texto en cualquier programa y lo traduce ahí mismo.
Lo del documento con formato es la función que la gente descubre tarde y luego usa siempre. Un catálogo de veinte páginas traducido conservando tipografías, tablas e imágenes.
Repasa el documento traducido antes de enviarlo. El formato se conserva, pero los textos cambian de largo y a veces descolocan una tabla.
El tú y el usted
Esta es la primera de las dos páginas que separan una traducción decente de una que parece hecha por alguien del país.
DeepL tiene un ajuste de formalidad: puedes pedirle que traduzca en tono formal o informal. En alemán es la diferencia entre Sie y du; en francés, entre vous y tu.
Y esto no es un detalle de estilo. En Alemania, tutear a un cliente nuevo en un correo comercial es un error. En Países Bajos, tratar de usted a alguien de tu edad suena distante y raro.
Si no sabes qué usar, formal. Pasarse de educado se perdona; pasarse de confianza, no siempre.
El glosario
La segunda pieza, y la que casi nadie usa. Un glosario es una lista donde tú decides cómo se traduce cada palabra tuya, y DeepL la respeta siempre.
Para qué sirve en un negocio pequeño:
- Que el nombre de tu producto no se traduzca. Si tu modelo se llama «Trenza», que no aparezca como «Braid».
- Que los términos de tu oficio salgan siempre igual, no de tres maneras distintas en el mismo catálogo.
- Que el nombre de tu empresa quede intacto.
Se monta una vez, en diez minutos, y a partir de ahí todo lo que traduzcas sale coherente.
Empieza con veinte entradas: nombres de productos, tu marca y los cinco términos de tu sector. Con eso ya notas la diferencia.
DeepL Write
Además del traductor tienen DeepL Write, que no traduce: corrige y mejora un texto en el idioma en el que ya está.
Para qué sirve aquí: si tu inglés es de andar por casa pero te defiendes, escribe tú el correo y déjale que lo pula. Sale algo tuyo y correcto, no una traducción.
Y sirve también en español, para dejar un texto más claro antes de traducirlo. Un texto original bien escrito se traduce mucho mejor que uno enrevesado.
Ese es el truco menos obvio del curso: la mitad de las traducciones malas vienen de originales malos. Arregla el español primero.
Los cinco errores del principiante
- Enviar sin traducir de vuelta. Si no lo lees en tu idioma, no sabes qué has mandado.
- No tocar la formalidad. Sale por defecto y no siempre es la que toca.
- Traducir un original enrevesado. Arréglalo en español primero.
- No usar glosario. Tu marca acaba traducida y tus términos, cambiando en cada página.
- Usarlo para documentos oficiales. Página 15.
Cuatro cosas para vender fuera
Aquí empieza la parte que vas a usar. Cuatro tareas de las que aparecen en cuanto un cliente de fuera te escribe.
- Contestar a un cliente extranjero
- Tu web o tu ficha en otro idioma
- Un catálogo o un presupuesto con formato
- Entender lo que te mandan
Todas llevan el mismo paso final: traducir de vuelta al español y leerlo.
1. Contestar a un cliente
El método que no falla, en cuatro pasos:
- Escribe tu respuesta en español, clara y con frases cortas. Nada de refranes ni de ironías.
- Tradúcela con la formalidad puesta según a quién escribes.
- Copia la traducción y tradúcela de vuelta al español.
- Lee esa vuelta. Si dice lo que querías decir, envía. Si no, arregla el original y repite.
El paso 3 son treinta segundos y es lo único que te separa de mandar algo que no entiendes. En un presupuesto o en una condición de pago, eso importa mucho.
Frases cortas y una idea por frase. Es lo que mejor sobrevive a cualquier traducción.
2. Tu web en otro idioma
Aquí hay que decidir primero qué traduces, porque traducirlo todo casi nunca compensa.
- Elige las tres páginas que importan: qué haces, cómo se te contrata y cómo contactar.
- Monta el glosario antes de traducir nada.
- Traduce y repasa a mano los titulares, que son lo que más se nota.
- Si puedes, que alguien que hable ese idioma le eche un ojo antes de publicar.
Media web mal traducida da peor impresión que una web solo en español. Tres páginas bien es mejor que veinte regular.
Los formularios y los botones también se traducen. Un «Enviar» en español dentro de una web en inglés canta mucho.
3. Catálogo o presupuesto
Aquí es donde brilla la traducción de documentos completos.
- Sube el Word, el PDF o la presentación tal cual.
- Elige idioma y formalidad. Ten el glosario activo.
- Descarga el resultado y ábrelo: mira que las tablas no se hayan descolocado.
- Comprueba los números uno a uno. Precios, referencias, plazos.
El paso 4 no es paranoia: los separadores de miles y de decimales cambian de país a país, y una coma mal puesta en un precio es un problema serio.
Revisa también las unidades. Lo que aquí va en metros o en kilos, allí puede que no.
4. Entender lo que te mandan
Al revés: llega un pliego, un contrato o unas condiciones en otro idioma y no te enteras.
- Sube el documento y tradúcelo al español.
- Léelo entero para hacerte una idea general.
- Si es importante, coge el documento traducido y pásalo por el curso 2, con Claude: que te saque obligaciones, plazos y riesgos citando cada punto.
Los dos juntos funcionan mucho mejor que cualquiera por separado: DeepL pone el idioma y Claude pone el análisis.
Si de ese documento depende dinero o una firma, la traducción de trabajo te sirve para enterarte. Para decidir, tu asesoría.
Cuándo no usar DeepL
Hay documentos que no valen traducidos por una máquina, por muy bien que quede el resultado:
- Lo que tenga que presentarse ante una administración: títulos, certificados, escrituras, documentación para una licitación en el extranjero. Casi siempre exigen traducción jurada, hecha y firmada por un traductor habilitado.
- Contratos que vas a firmar. Tradúcelo para enterarte, pero la versión que firmas se revisa con un profesional.
- Textos legales de tu web si vas a vender de verdad en otro país. Las obligaciones cambian según el país del comprador.
Una traducción jurada cuesta dinero y es justo lo que evita que te tumben un expediente. Esta guía no es asesoramiento legal.
La chuleta, para dejarla a mano
El método de los cuatro pasos:
- Escribe en español, claro y en frases cortas.
- Traduce con la formalidad correcta y el glosario puesto.
- Traduce de vuelta al español.
- Lee la vuelta. Si dice lo que querías, envía.
Y las tres reglas:
- Un original malo da una traducción mala. Arregla el español primero.
- Los números y las unidades se comprueban a mano, siempre.
- Lo que se presenta ante una administración, traducción jurada.